Acta de titularidad real

La necesidad de las actas de titularidad real

La necesidad de las actas de titularidad real

Desde que se aprobó, en 2010, la última Ley de Prevención del Blanqueo de Capitales, es obligatoria la identificación de los titulares reales que intervienen en una escritura pública, lo que afecta a las sociedades mercantiles. Todas las sociedades creadas desde la entrada en vigor de la Ley ya incorporan, en su escritura de constitución, el acta de titularidad real. En el caso de las creadas con anterioridad es necesario disponer de este acta, que debe realizarse ante notario.

Con este documento se acredita que los intervinientes son los propios titulares de los bienes o derechos relacionados en la operación, certificando que no se opera en nombre de terceras personas. Es la manera de declarar que no se intervienen como testaferro de otra persona que no se especifica en el acto en cuestión.

El notario ante el que se formaliza dicha acta hará constar en ese documento que ha cumplido la obligación de identificar al titular real. En las sociedades mercantiles el titular real será aquel cuya participación en la sociedad sea superior al 25%, sin embargo cuando la sociedad es unipersonal no es obligatorio disponer de este documento.

El documento es necesario para formalizar cualquier negocio mercantil, operaciones societarias o apoderamientos derivados de los mismos, así como en cualquier acuerdo de índole económica. Una vez formalizado ante notario dicho documento será válido mientras no haya cambios en la composición de la compañía.

Lógicamente el notario sólo pone de manfiesto lo declarado por los propios partícipes, o por su representante. No es necesario acreditar documentalmente la titularidad real, más allá de lo que pueda declarar la persona en el momento de formalizarse dicha acta.

Aún así las sociedades que no dispongan de este documento deben obtenerlo cuanto antes para evitar el problema que podría surgir a la hora de realizar cualquier operación que lo hiciera necesario y que finalmente no se pudiera llevar a cabo por carecer del mismo.